La compañía ha adelgazado mucho en estos últimos años para dejar de perder dinero. El ajuste llega a su fin.
Una de las marcas emblemáticas de la Corporación Mondragón es, sin duda, Eroski. Esta cadena de grandes superficies y supermercados, que mantiene su estructura cooperativa, sufrió dos crisis paralelas. Por un lado, la de Mondragón, provocada en parte por Fagor, y la suya propia como consecuencia de la crisis y la caída del consumo.
Eroski pedió 121 millones de euros en 2012, otros 102 en 2013 y 280 en 2014. A falta de saber la cifra exacta de 2015, lo que sí parece cierto es que 2016 supondrá el punto de inflexión: la cadena de distribución volverá a los beneficios y dará por terminada la severa dieta de adelgazamiento a la que se ha visto sometida durante los últimos años.
Quizás uno de los momentos más dolorosos de Eroski fue el de hace un año, en abril de 2015, cuando tuvo que vender 144 supermercados a la cadena DIA. Con ello ingresó 140 millones de euros, pero redujo drásticamente su presencia en el centro y sur de la península, hasta quedar en prácticamente testimonial. Luego llegó también la venta de 36 grandes establecimientos a Carrefour (la operación se cerró en febrero último) y una sociedad inmobiliaria filial ha vendido locales y solares. Ahora factura un tercio menos que cuando comenzó la crisis y sus puntos de venta han pasado de 2.440 a poco más de 1.800, pero ganará dinero.

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